El nacimiento de nuestra empresa tiene sus orígenes por el año 1949, cuando en ese entonces, Don Ramón Acuña comenzaba a dar sus primeros pasos en lo que hoy ya es una tradición familiar, la fabricación de productos para deportes ecuestres.

Tan solo con 17 años, en la ciudad de Ipacaray, empezó su carrera, cociendo cuero para el armado de monturas. Recuerda Ramón, que en aquellos primeros tiempos de aprendizaje, no percibía remuneración alguna, hasta no aprender el oficio. Ya desde los primeros pasos, el mejorar día a día fue parte de la filosofía de trabajo, la cual hoy se refleja en la calidad de nuestros productos y el constante esfuerzo por mejorarnos.

A los 18 años, el destino quiso que Don Ramón ingresara al ejército y fuese destinado a un regimiento de caballería en el cual luego de dos años fuese nombrado Oficial Talabartero.
Fue el mismo ejército el que le abrió las puertas para desembarcar en la Argentina.

Se perfeccionó en la reconocida talabartería Rossi y Carusso, donde trabajó durante 10 años. Allí, conoció a Ruiz Diaz con el cual trabajó en sociedad durante unos años.

En la actualidad y desde hace ya 20 años, lo acompaña su hijo Miguel, quien con mucha dedicación y esfuerzo, se ha encargado de continuar con la tradición familiar, entendiendo el negocio y adaptándolo a las necesidades que hoy requiere un mercado tan exigente, sin perder la esencia de lo tradicionalmente confeccionado en forma artesanal.

Hoy nuestros productos son puestos a prueba por los mejores deportistas argentinos como también en los mercados más exigentes a nivel mundial.

Mucho de esto se lo debemos a aquellos que desde hace mucho tiempo confían en nuestro trabajo. Para todos ellos es nuestro entero agradecimiento.
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